| Este es un artículo sobre el
presente y futuro del periodismo. Del buen periodismo y del mal periodismo.
La globalización tiene su equivalente en el periodismo. Así como
la democracia se ha mundializado y la apertura de los mercados es un fenómeno
internacional, los periodistas también estamos viendo desaparecer muchas barreras. Y con
cada barrera o frontera que desaparece convergen dos o más mundo. Eso es lo nuevo en el
periodismo moderno: las convergencias, las mezclas.
Me explico. Antes había una clara diferenciación entre
noticias nacionales e internacionales. Ya no. Antes los periodistas trabajaban para un
sólo medio de comunicación. Ya no. Antes el periodismo estaba claramente separado del
entretenimiento y de las preocupaciones por las ganancias en los medios de comunicación.
Ya no. Antes bastaba un idioma para informar. Ya no.
Los periodistas estamos trabajando en una nueva era de
convergencias. Vamos una por una.
1) La convergencia de las noticias nacionales e
internacionales. La globalización de la economía y la democracia, las migraciones,
el turismo y las nuevas tecnologías en las comunicaciones están borrando las fronteras.
Cuando los líderes de las ocho naciones más poderosas discuten en Genova, Italia, el
calentamiento de la tierra, la crisis del sida, la pobreza mundial y el control del
armamento nuclear, eso es noticia en Timbuktu, Tlalnepantla y el Tibet. Cuando el
presidente de México, Vicente Fox, negocia un acuerdo que beneficie a millones de
indocumentados en Estados Unidos eso es noticia en Homestead y Jalisco. Cuando Castro se
desmaya en La Habana es noticia igual en Miami que en Beijing. Y cuando la economía de
Argentina se descalabra es noticia también donde viven sus compadres del Mercosur. Las
antiguas diferencias de noticias locales, nacionales e internacionales son cada vez menos
claras.
2) La convergencia de medios de comunicación.
Ahora es frecuente ver que un periodista que trabaja en television haga comentarios por
radio y escriba para algún diario y la internet. Los dueños del Chicago Tribune tiene en
la misma sala de redacción a reporteros que escriben para el diario y su periódico
cibernético, informan para un canal de television local y son entrevistados en la radio.
Y en el diario Orlando Sentinel los periodistas trabajan indistintamente en un canal de
television por cable, en un sitio de la internet y en la radio en una operación continua:
24 horas al día siete días a la semana. El futuro -y el presente ya en algunos lugares-
es el periodista integral, el periodista multimedios.
3) La convergencia del periodismo, entretenimiento y
los negocios. "El buen periodismo no tiene por qué ser aburrido", declaró
hace unos días el nuevo presidente de CNN. Tiene razón. El periodista que diga que no le
importan los ratings, los tirajes, las visitas únicas en internet o la radioaudiencia
miente o vive en otro mundo. Hace mucho terminó la época en que el periodismo era
considerado únicamente un servicio público. El periodismo hoy en día tiene que ser
redituable económicamente para sobrevivir. Noticiero que no se vea, periodico que no se
lea, programa radial que no se escuche
-independientemente de su calidad- está condenado a
desaparecer. Pero este es un terreno propicio para los amarillistas y seudoperiodistas. El infotainment (la mezcla de noticias con entretenimiento) está de moda. Es el
camino fácil; explotar el crimen, cubrir accidentes, lo grotesco, lo trivial, crear drama
y sacar de contexto. Ahí están como mal ejemplo la persecución a O.J. Simpson, la
muerte de la princesa Diana y la obsesión con las becarias Mónica Lewinsky y Chandra
Levy. Lo profesional es, en cambio, informar sobre lo que es relevante para una sociedad
sin aburrir. El buen periodismo puede ser un buen negocio también. Y si no pregúntenle a
la gente del New York Times.
4) La convergencia de los pueblos y los idiomas.
Un idioma no basta en un mundo globalizado. Un periodista que no pueda meterse a
investigar en la internet-donde la inmensa mayoría de los sitios es en ingles- está
perdido. Y en un mundo de mezclas, como el nuestro, hay que saber brincar de una cultura a
otro sin pensarlo mucho. Un caso. Estados Unidos, con 35 millones de hispanos, se está
latinizando. Y el español que se habla en Estados Unidos está plagado de anglicismos y
de espanglish. La pureza se perdió hace rato. El periodista contemporaneo tiene
que aprender a trabajar en y con la diversidad étnica, racial y linguística.
Estas cuatro convergencias -unas más nuevas que otras-
se están convirtiendo en un verdadero reto para nosotros los periodistas. Quien no se
adapte a ellas se quedará inevitablemente fuera del juego. Pero al final, lo esencial del
periodismo está enraizado en la ética y eso no ha cambiado. El contenido y la
credibilidad siguen siendo lo más importante; si un periodista escribe -para un diario,
revista o la inernet- o informa -para la radio y la television- y nadie le cree, de nada
sirve su trabajo. Punto.
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