| Ser periodista es un privilegio. Sobre todo cuando hay noticias
interesantes. Y éste ha sido un año extraordinario en el continente americano:
festejamos el nuevo milenio 365 días antes, un niño cubano dividió moralmente a Estados
Unidos, Vieques sacó la puertorriqueñeidad de los puertorriqueños, una elección
terminó con la tiranía del PRI en México, otra demostró que norteamerica aun tiene
mucho que aprender de democracia y un dictadorcillo peruano huyó de su país con la cola
entre las patas.
¡Qué año!
Todo
comenzó con una fiesta donde celebramos, con 12 meses de anticipación, la llegada del
siglo 21. No importó que los más doctos dijeran el que nuevo siglo comenzaba hasta el
primero de enero del 2001. El primero de enero del 2000 fué una de esas fechas en que
todo el mundo con la excepción de Cuba y algunos renegados más- disfrutamos con
entusiasmo un maravilloso error colectivo.
Luego
vendrían temas más serios y complicados.
Un
balserito llamado Elian Gonzalez separó aún más a Miami de Cuba y marcó las
diferencias que destacan a los cubanoamericanos del resto de los Estados Unidos. Elian -de
sólo cinco años de edad cuando fué rescatado un día de Thanksgiving del 99-
pasó 50 horas flotando en el mar antes que lo descubrieran dos pescadores. Su madre
murió en el intento de llegar a los Estados Unidos. Más tarde vendría una batalla legal
para ver quién se podía quedar con el niño; si sus familiares en Miami o su padre en
Cuba. ¿Cuál era la solución correcta? ¿Que Elian viviera con su padre en una dictadura
o con sus familiares en un país libre?
El
sábado 22 de abril a las cinco de la mañana el niño fué arrancado, literalmente, de
los manos de sus familiares en la Pequeña Habana y se entregó a su padre quién lo
esperaba en Washington. Pocos días después, ambos regresaron a Cuba y Elian dejó de ser
apuntado por las cámaras de televisión. Pero nos marcó a todos los que tuvimos la
oportunidad de ver sus ojos, aunque fuera desde lejitos. (Más tarde el voto de castigo de
los cubanoamericanos en la Florida contra los demócratas por "el caso Elian"
determinaría al ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.)
Con
el mismo lujo de violencia que caracterizó la salida de Elian de Miami, 200
puertorriqueños fueron sacados el cinco de mayo de la isla de Vieques por oponerse a la
presencia de la marina norteamericana. Esto ocurrió después que los activistas lograron
paralizar por un año los ejercicios militares de la marina. La fuerza se imponía a la
negociación, la razón y al diálogo.
El
desalojo, sin embargo, demostraba quiénes eran los más fuertes y quiénes los más
débiles. El líder independentista, Rubén Berríos, marcó el camino hacia la soberanía
de Puerto Rico y sacó la puertorriqueñeidad de los puertorriqueños. Tarde o temprano
Puerto Rico será independiente, me aseguró. Y entre los débiles hay que destacar al
gobernador Pedro Roselló quién tras declarar que no aceptaría más bombardeos en
Vieques "ni por 60 segundos", cambió su postura y aprobó la acción militar.
Las consecuencias de su actitud tan ambivalente e hipócrita pronto se sintieron; en las
elecciones del siete de noviembre su partido perdió la gubernatura ante Sila María
Calderón.
Con
la fuerza de los votos, el dos de julio 16 millones de mexicanos le dieron una patada al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) para acabar con 71 años de gobiernos
autoritarios, corruptos y abusivos. Vicente Fox, del Partido Acción Nacional, se
convertía así en el primer candidato de la oposición desde 1911 en llegar a la
presidencia. Y con la alternancia vino la verdadera democracia. Para los mexicanos esa
victoria fué tan importante como la caída del muro de Berlín para los alemanes.
Hablando
de votos, siempre quedará la duda de si el próximo presidente de los Estados Unidos
realmente se merece estar en la Casa Blanca. Los ánimos se ha controlado en los últimos
días -¿será la época o el cansancio?- pero es difícil olvidar las acusaciones de
algunos demócratas de que el cuadragésimo tercer presidente norteamericano "se
robó la elección".
En un
futuro Estados Unidos podría invertir un poco más en su anticuado sistema electoral para
asegurarse que todos los votos cuenten. No más computadoras tontas que no saben contar
bien; no más votaciones los martes; no más encargados de contar los votos con
filiaciones partidistas. Cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia escogieron al futuro
ocupante de la Casa Blanca. Y eso a muchos no les suena muy democrático. Por el momento
siempre quedara la duda de si el próximo presidente norteamericano fué el que ganó de
verdad más votos legales en la Florida o fue el que tuvo mejores abogados y supo
maniobrar más habilmente en las cortes.
Y
para cerrar el año tuvimos a un dictadorcillo que huyó de su país y que presentó su
renuncia cobardemente y por fax desde Japón. Alberto Fujimori no se atrevió a quedarse
en Perú y dar la cara temiendo que las acusaciones de corrupción y enriquecimiento
ilícito hechas contra su asesor Vladimiro Montesinos lo fueran a salpicar. Y se escapó
como un criminal. Ya habrá tiempo para saldar cuentas. Mientras tanto Perú tiene la
mejor oportunidad en diez años de regresar a la democracia.
El
año 2000 fué una joyita en lo que se refiere a noticias. Es uno de esos años que valió
la pena vivir al máximo. Aunque fué agotador.
La
mejor suerte de un periodista es vivir en tiempos interesantes. Y éstos lo son. El cambio
es la constante. La historia se mueve a una rapidez sin precedente y los periodistas somos
testigos de primera fila.
Siempre
he dicho que los periodistas no podemos vivir varias vidas como hacen los actores a
través de sus personajes. Pero sí podemos vivir una sola muy intensa. El 2000 fué el
año que vivimos intensamente. |