| Miami. Los periodistas estamos entrenados para
ser malpensados. Dudamos de lo que nos dicen, le echamos un segundo vistazo a lo que
parece obvio y siempre andamos buscándole tres piés al gato. Y una vez hechas las
aclaraciones pertinentes, permítanme decirles una cosa: el 2001 no se ve muy bien. Al
menos, en lo que se refiere a la economía.
Aquí les van un montón de datos y cifras y argumentos apuntando a las nubes negras
de la economía. Espero no empapar éste artículo de numeritos. Ojalá.
La bolsa de valores
de Nueva York no es una bolita mágica pero sí nos indica cómo le va a las principales
empresas norteamericanas. Y el año 2000 fue el primero en 10 años en que el promedio
industrial Dow Jones (que registra la actividad de las 30 más importantes compañias de
Estados Unidos) tuvo una caída; 6.2 por ciento para ser exactos.
El promedio Nasdaq
(que mide la salud de las industrias vinculadas a los avances de la tecnología) se
desplomó un 39.3 por ciento respecto al año anterior. Es la peor caída en los 29 años
de historia del Nasdaq. Apesta a quemado; las compañías de internet están tronando como
chicharrón. Quienes apostaron por ellas perdieron hasta la camisa, con contadas
excepciones.
Y si le va mal a
las empresas, que generan empleo, le va mal a los trabajadores que dependen de ellas para
obtener un salario. Las empresas de internet se están deshaciendo de sus empleados como
ropa vieja. En el sur de la Florida, la empresa Mortgage.com despidió a 600 empleados y
Yupi.com hizo lo mismo con 160, según informó recientemente el diario The Miami Herald.
En otras areas, el
panorama es igual de desolador. La empresa General Motors decidió reducir en cinco mil el
número de carros y camionetas que iba a construir a corto plazo. (La Ford y la
Daimler-Chrysler han tomado medidas similares.) Y menos carros construidos implica menos
empleados. La misma General Motors anunció el despido de 15 mil trabajadores.
La industria
automotriz es un buen termómetro de la economía. Cuando las cosas se ven con optimismo,
los carros nuevos se venden como paletas heladas en un parque de niños. Pero cuando la
situación está más apretada, los rayones en la pintura, los ajustes de frenos, los
cambios de llantas y la reparación del motor no ameritan deshacerse del auto viejo.
Lo mismo ocurre con
radios, televisiones, refrigeradores y computadoras. Si la cartera empieza a tener sus
hoyitos, nos quedamos con lo que tenemos. Pero las empresas sienten el apretón y pronto
empiezan a correr a sus trabajadores. Whirlpool, Motorola y Unisys son tres empresas que
anunciaron el despido de 11,170 empleados, de acuerdo a un reporte de fin de año del
diario The New York Times.
Estos despidos han
hecho aumentar el desempleo en Estados Unidos que todavía ronda en un respetable cuatro
por ciento. Pero va para arriba.
¿Qué diablos le
pasó a la economía norteamericana?
Estados Unidos, por
ocho años, vivió el período más largo de expansión económica que recuerden los
norteamericanos. Y aunque les duela a muchos, tienen que darle las gracias a mister Clinton. Pero mientras crecía la economía y los estadounidenses estaban pariseando (viene de party o fiesta) empezaron a aparecer nubes negras en el horizonte.
Una de las nubes
fue la "exuberancia irracional" de los inversionistas de la bolsa de valores de
Nueva York, según las famosas palabras de Alan Greenspan, el presidente de la Reserva
Federal o banco central de los Estados Unidos. En palabras más sencillas, cuando la gente
invierte enormes cantidades de dinero en compañias que no ganan dinero, eso es una
tontería (en cristiano) o "exuberancia irracional" (en greenspeak).
La otra nube fue
creada por el mismo Greenspan, quien frenó demasiado la economía norteamericana con sus
constantes aumentos de intereses durante 18 meses. Y luego, cuando se dió cuenta de que
el frenón estaba provocando un accidente en cadena, ya era demasiado tarde. Hubo choque
tras choque en varias industrias.
El desaceleramiento
de la economía es claro. El producto interno bruto (o GDP en inglés) que es una especie
de suma de todo lo que producen las industrias del país, cayó del 5.6 al 2.4 por ciento
en el último trimestre. Y si a ésto le sumamos el aumento en los precios de la energía
y gasolina, y las terribles ventas navideñas para los minoristas, tenemos un nubarrón a
punto de tronar. ¡Aguas!
Si Estados Unidos
se atora en una recesión, como algunos temen, se llevará al mundo de corbata. Estados
Unidos es el principal importador del planeta. Y si tiene menos dinero que gastar en sus
importaciones, dejará de traer tantos juguetes de China, zapatos de Brasil, televisores
armados en México, frutas de Chile, etcetera.
Lo que haría
distinta a una recesión en los Estados Unidos a todas las pasadas es que las economías
del mundo están interconectadas como nunca antes -la globalización dejó de ser una
innovación para convertirse en el status quo- y, como dice el chiste, si Estados
Unidos estornuda al resto del planeta le dará pulmonía.
En fin, las
señales negativas en la economía las nubes negras- están ahí. Ya veremos si el
nuevo presidente norteamericano, George W. Bush, tiene la estrategia necesaria para evadir
la tormenta. O si se tropieza con la misma piedra que su padre, el expresidente George
Bush -que ganó una guerra (la de Kuwait) pero perdió la reelección por una recesión
económica en 1992.
Mientras tanto, por
si las moscas, hay que ir sacando los paraguas. Parece que la fiesta se acabó. O por lo
menos eso sospechan los malpensados. |