Si
los hispanos llegaron a los Estados Unidos para quedarse, como
acertadamente plantea el
prestigioso escritor y periodista Jorge Ramos en La ola latina,
su más reciente libro también llegó para quedarse.
La ola latina (colección Rayo, de Harper
Collins Publishers) no es un libro de paso. Tampoco es un texto
destinado sólo al análisis de Cómo los Hispanos Elegirán al
Próximo Presidente de los Estados Unidos, como señala el
subtítulo del volumen.
El libro forma parte fundamental de esa
creciente producción literaria de los últimos años que abordan
el impresionante aumento de la población hispana en los Estados
Unidos.
Pero La ola latina, además, se
caracteriza por marchar a la vanguardia en el análisis de cómo
los latinos están transformando la cultura, la economía y la
política estadounidenses.
Con la seriedad y la devoción inherentes
a una persona que sienta y practique el periodismo, como lo que
es, como un verdadero sacerdocio, Jorge Ramos plasma en las 278
páginas de este texto, la gran realidad que constituye el mundo
latino dentro de los Estados Unidos.
El resultado de esta acuciosa
investigación, de esta fascinante incursión a los valores que
han aportado a este país los millones de inmigrantes hispanos,
convierte a La ola latina en un libro destinado al éxito.
La estructura temática del volumen y el
lenguaje directo, simple, claro -es decir periodístico-- hacen
que el lector avance a pasos agigantados a través de sus ocho
capítulos, los cuales desembocan en el extraordinario apéndice
Los Hispanos de un Vistazo, el cual, al igual que todo el libro,
deviene material de obligada consulta.
Hubo un propósito inicial -la misma
estrategia que ha utilizado Ramos en sus otros exitosos libros,
entre ellos el bestseller Atravesando fronteras--: no llenar
cuartillas con más de lo mismo sobre el tema, sino ofrecer una
tesis sustentada con análisis serios y profundos.
El autor sabe que el poder de la
convicción es la clave del éxito para triunfar en la sagrada y
difícil labor de quienes debemos no sólo informar, sino educar a
través de la palabra, ya sea oral o escrita. Y su libro convence.
Cuando llegamos a la página final, quedamos convencidos de que,
efectivamente, estamos aquí para quedarnos y de que ya hay que
contar con nosotros.
Sin embargo, a nuestro juicio, el
principal valor del libro radica en que funcionará como una
alerta entre la palestra política del país y modificará la forma
de pensar y de actuar de muchos líderes que aún no se han dado
cuenta de la tremenda y aún creciente importancia de la
comunidad latina en los Estados Unidos.
La ola latina no se circunscribe al
contundente análisis del papel que juegan los hispanos en los
resultados de las próximas elecciones presidenciales. Su doble
proyección le permitirá continuar vigente tras ese proceso
electoral, gracias al monumental esfuerzo estadístico que nos
revela la importancia de la comunidad latina en todo el
territorio estadounidense.
Y no son datos fríos, sino matizados
muchas veces con testimonios personales y anécdotas que le
imprimen agilidad y disfrute a la lectura. A propósito, recuerdo
que cuando estaba leyendo el libro, me encontré en un pasillo de
Univision con el autor y le dije: Estoy disfrutando de La ola
latina y más que eso... aprendiendo.
La ola latina nos enseña. Ni más ni
menos. Nos lleva a conocer problemas medulares sobre cómo los
latinos decidieron la elección del año 2000; por qué los
hispanos son distintos a otras comunidades de inmigrantes, en
cuanto a la americanización de quienes llegan desde otras partes
del mundo; cuáles son las preocupaciones fundamentales de los
latinos, su vida secreta; y sobre todo, hasta dónde se ha
encumbrado el verdadero poder de los inmigrantes.
Los hispanos en Estados Unidos tienen
mucho que agradecer a Jorge Ramos por sus múltiples artículos
periodísticos y su consuetudinario esfuerzo literario,
encaminado a hacer comprender y a fortalecer el papel de los
hispanos en los Estados Unidos. Pero sobre todo, por desnudar la
verdadera personalidad y el peso en la sociedad de los que hemos
llegado tras un sueño y estamos decididos a todo por
conquistarlo.
La ola latina llegó para quedarse. No es
propaganda: es una realidad, tan evidente como la de que ya el
mundo hispano en los Estados Unidos se ha ganado el derecho a
que los candidatos a la presidencia del país no se pueden
permitir el lujo de ignorarlo.
Y cada vez su influencia será mayor en
un país en el cual,"si las tendencias no cambian, habrá más
latinos que blancos no hispanos en el próximo siglo", según el
propio autor, un hombre que un día me confesó ser un defensor de
la palabra libre y con quienes todos los hispanos residentes en
este país estamos en deuda, por este aporte a la dignidad
hispana que es La ola latina.