Morir en el
intento: de lector a protagonista
Por Ezequiel Pérez
MartínLa fuerza
narrativa de Morir en el intento, el más reciente y
séptimo libro del periodista y escritor Jorge Ramos, lleva al
lector, irremediablemente, a compartir los momentos de angustia
y desesperación de los 73 indocumentados que protagonizaron la
peor tragedia de la inmigración ilegal en la historia de Estados
Unidos hasta el momento.
Pocos libros, como éste, logran
sensibilizar al lector de tal forma, que se convierte en testigo
de aquella tragedia que cobró la vida de 19 indocumentados en
mayo de 2003, en Victoria, Texas. Más de una persona me ha
confesado que hubo momentos en que se sintieron incapaces de
continuar el hilo de esta profunda y profusa investigación
periodística, para no seguir "viviendo" la horrible tragedia que
narra, para no sentir que se asfixiaban junto a todos los que
quedaron encerrados dentro del tráiler, para no sentirse
transitando a través de aquel innegable infierno. Pero la
magnitud del hecho y la fuerza con que se exponía, les obligaban
a seguir adelante.
El autor nos introduce dentro
del tráiler, y allí, como todas las víctimas de este fatídico
episodio de tráfico humano, sentimos la cercanía de la muerte y
nos desesperamos por salvar a Marco Antonio, el niño de cinco
años que murió.
Hay libros que pasan
inadvertidos, otros se quedan en el recuerdo durante un tiempo,
y algunos pocos se insertan en la memoria para siempre. Eso
depende de varios factores, entre ellos: calidad literaria,
interés y universalidad del tema, impacto en la sociedad y las
enseñanzas que deja.
Todo esto está presente en las
167 páginas de Morir en el intento, editado en la primavera de
2005 por Rayo, una rama de HarperCollins Publisher Inc.
No creo que sea una exageración
de algunos que han leído el libro, compararlo con los grandes
valores periodísticos de la película Todos los hombres del
presidente (All president’s men), que muestra la
investigación de dos reporteros del diario The Washington Post
sobre el escándalo Watergate. Este "extenso reportaje, con
fuentes de primera mano", como indica el autor en el prólogo,
refleja el antes, el –trágico— entonces y el después de la
tragedia, y puede ser considerado como uno de los grandes logros
del periodismo investigativo en español en los últimos años.
El meticuloso método de
investigación y la gran profusión de datos coadyuvan a la
credibilidad de los trágicos sucesos que se narran. Sobre todo,
por los desgarradores testimonios de cuatro sobrevivientes que
aceptaron hablar con el autor.
Y ese fue, ni más ni menos –según
creo—uno de los objetivos de Jorge Ramos, el también conocido
conductor del Noticiero Nacional Univisión. Es decir, que el
lector experimente en carne propia el drama de quienes arriesgan
lo más preciado del ser humano en esa carrera en busca del
llamado sueño americano, y que en no pocas ocasiones termina en
ese "cementerio que todos los días crece en la frontera de
México y Estados Unidos", como señala Ramos.
Morir en el intento
no se limita a la narración/investigación de los hechos: también
analiza las condiciones socio-económicas que originan tragedias
como ésta y se emiten opiniones y realizan análisis sobre esa
grave situación. El resultado de todo ello es un camino sin
atajos hacia la reflexión, por parte de todos los factores que
entran en juego en estos lamentables sucesos que, como bien
señala el autor, hay que contarlos "con la esperanza de que, más
tarde, no se vuelvan a repetir".
Cuando el lector llega al final
del libro, seguramente experimentará una doble sensación: La
primera, el desasosiego, ante un nuevo capítulo de una tragedia
que no está vedada a los hispanos que intentan ingresar a
Estados Unidos, sino que es inherente a todos los que integran
ese creciente ejército de migrantes que se mueven errantes por
todo el planeta. Y la segunda, la esperanza de que libros como
éste sirvan como ejemplo para no emprender esos senderos hacia
la muerte.
El enfoque multilateral de los
acontecimientos, vistos desde el punto de vista de los
protagonistas, las autoridades y los familiares; y la
utilización del método de narración simultánea durante una buena
parte del relato, con frecuentes intercambios de locaciones, le
imprimen dinamismo y autenticidad.
La consabida utilidad de
algunos de los libros de Jorge Ramos –entre ellos, La Ola
latina, Lo que ví y La otra cara de América—
se consolida con Morir en el intento, escrito con pasión,
como todos sus textos, en los que se incluyen miles de artículos
periodísticos.
Tragedias como las que narra
este volumen no se deberían repetir. Pero libros tan
aleccionadores, que incitan a la reflexión y se convierten en
textos de referencia en lo que a método de investigación
periodística se refiere, deberían llegar más a menudo a las
manos de los lectores.
Morir en el intento
no es solo un viaje al centro de una desgarradora tragedia, sino
una incursión a las posibilidades del periodismo de poder servir
para algo más que para informar. |