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Jorge Ramos/Autor del
reportaje Morir en el intento
Fox y Bush mintieron; no hubo acuerdo migratorio
Por: Eve Gil
Morir en el
intento revisa además el fenómeno de la inmigración y la
legislación en torno a la misma, analiza a cada uno de los
implicados y nos presenta las historias detrás de fallecidos y
sobrevivientes.
Mexicano
de origen, Jorge Ramos, reportero estrella de la cadena
Univisión, se lanzó de lleno a investigar el caso de diecisiete
inmigrantes que encontraron una muerte horrible en un tráiler el
13 de mayo de 2003 en que, según el reporte meteorológico, la
humedad llegó al 93 por ciento, cuando se enteró de que “entre
los muertos —dice— había un niño de cinco años, que encontraron
abrazado al cadáver de su papá. Pensar que un niño mexicano, por
el simple hecho de ser pobre, muera en un tráiler, me pareció
terrible y era una historia que tenía que contar”.
Las
razones del libro
Sin embargo, nos
dice, existen otras dos poderosas razones para haber escrito el
magnífico libro reportaje Morir en el intento. La peor tragedia
de inmigrantes en la historia entre México y Estados (Grijalbo,
2006).
“La
segunda es que soy un inmigrante en los Estados Unidos , y a
pesar de que me ha tocado estar en cinco guerras o cubrir
huracanes o estar en la caída de las Torres Gemelas, esto me
toca particularmente, pues yo pude haber sido uno de los
muertos; yo pude haber sido uno de los que cruzó la frontera, de
los que murió. La tercera es que quiero que no se olvide. La
televisión es muy efímera y yo quería que esto no se olvidara
para que no se repitiera”.
Respecto al
pequeño Marco Antonio, que sin duda le robó el corazón sin
haberlo conocido personalmente, abunda Jorge Ramos:
“Generalmente, todos los años a miles de niños los cruzan
ilegalmente a la frontera con Estados Unidos , pero los coyotes
o polleros cuidan más a estos niños, por lo que los cruzan con
parejas que hacen creer a las autoridades migratorias que son
sus papás. La gran pregunta es por qué a Marco Antonio lo meten
en un tráiler y no lo pasaron como a todos los demás niños. Esa
es la verdadera pregunta, y hay mil respuestas. José Antonio, el
papá, probablemente no le quiso confiar su hijo a un pollero”.
Escribe Ramos en
Morir en el intento: “…Las cajas del tráiler no están hechas
para transportar seres humanos. Todos sudaban copiosamente. Es
imposible calcular con exactitud, pero la temperatura dentro del
tráiler pudo haber subido, en sólo unos minutos, a más de 110
grados Fahrenheit. Tan caluroso como un baño sauna. Desde el
principio los inmigrantes empezaron a sentir los primeros
síntomas del calor extremo: mareos, náusea, pulsaciones cada vez
más rápida y una creciente confusión… En total oscuridad ninguno
de los viajeros podía ver, ni siquiera, sus manos…” Si bien
sobrevivieron muy pocos hombres, curiosamente, las cuatro
mujeres que viajaban en el tráiler de la muerte lograron
librarla.
Las
utilidades, a los inmigrantes
El ganador de
siete premios Emma y del María Moors Cabot por excelencia en
periodismo otorgado por la Universidad de Columbia, cederá la
mayor parte de las ganancias de este libro a organizaciones que
ayudan a inmigrantes dentro y fuera de Estados Unidos.
“Algunas de estas
organizaciones —dice— ponen agua a los inmigrantes en la
frontera entre México y Estados Unidos, sobre todo en Arizona y
en California, que es donde más cruzan, para que, cuando se
pierdan o se queden sin agua, no se mueran. Otra ayuda a
estudiantes indocumentados que no pueden ir a la universidad
para que reciban dinero y otras dos ayudan a inmigrantes
indocumentados en Nueva York y Chicago. De lo que se trata es
que el dinero regrese a los inmigrantes de alguna forma, sobre
todo que el libro sirva para que no se muera más gente”.
Morir en el
intento no se limita a abordar los lamentables sucesos en torno
a los hechos de aquella particularmente calurosa noche de
primavera, revisa además el fenómeno de la inmigración y la
legislación en torno a la misma, analiza a cada uno de los
implicados y nos presenta las historias detrás de fallecidos y
sobrevivientes.
En cuanto a los
implicados en esta tragedia, se dice que el único que podría
recibir la pena capital es el conductor del tráiler, un
afroamericano de nombre Tyrone Williams, a pesar de que no actuó
con premeditación.
“Corre el peligro
de ser ejecutado—explica el también autor de Atravesando
fronteras y La ola latina—, todavía no, porque no lo han
sentenciado, pero sus abogados sugieren, por ser el único negro
entre los catorce acusados, que hay racismo en su contra. Los
fiscales lo quieren sentenciar a muerte porque era el único que
pudo haber impedido la tragedia con dos acciones: o prendiendo
el aire acondicionado de la caja del tráiler, cosa que nunca
hizo, o abriendo las puertas después de percibir los golpes en
las paredes. La acusación en contra de él es por negligencia, no
por planear el asesinato de estos inmigrantes. Tyrone Williams
nunca quiso matar a nadie”.
Por otra parte, la
hondureña Karla Chávez, que contaba apenas 25 años al momento de
la tragedia (hoy tiene 28) podría pasar el resto de su vida en
prisión pues se le señala como la líder de la banda de coyotes.
“La estrategia de
las autoridades de Estados Unidos —dice el periodista Ramos— es
que los sobrevivientes sean testigos contra el caso contra Karla
y los otros trece acusados, y lo que han hecho es usar los
testimonios de los inmigrantes para enjuiciar y sentenciar a los
responsables. La acusaron de 56 cargos y sólo con cinco o seis
puede terminar en la cárcel el resto de su vida”.
Pérdida
de tiempo
En medio del
empeño del gobierno de Estados Unidos por jerarquizar culpas,
Ramos apunta al propio gobierno estadounidense, así como al
mexicano, como los verdaderos culpables: “El gobierno de México
es culpable en parte de estas muertes porque no ha podido crear
el millón de empleos que nos prometió el candidato Fox en el
2000 y porque México es un país que expulsa a sus mejores
trabajadores y a sus jóvenes más brillantes. El gobierno de
Estados Unidos también lo es en parte porque su política
migratoria obliga a los inmigrantes a tomar rutas cada vez más
peligrosas, a través de ríos, montañas y desiertos”.
“Hay dos cosas que
se tienen que hacer para evitar que siga muriendo gente en la
frontera, la primera: legalizar a los 12 millones de inmigrantes
indocumentados que ya están en Estados Unidos, porque no son ni
criminales ni terroristas, y contribuyen tremendamente a la
economía del país; la segunda: tomar una medida muy práctica:
cada año medio millón de mexicanos se van a Estados Unidos, ya
lo sabemos, entonces, en lugar de que lo hagan en forma ilegal
hay que darles visas para que puedan trabajar sin problemas, sin
ser perseguidos, pero por cinco años Bush y Fox nos han
prometido un acuerdo migratorio y no hay absolutamente nada. Es
un absoluto fracaso. Perdieron el tiempo. El 16 de febrero del
2001 en el rancho de San Cristóbal en Guanajuato, Fox y Bush
prometieron un acuerdo migratorio y no cumplieron”.
Ni con AMLO habría
acuerdo
Ramos no
cree que en caso de llegar Andres Manuel López Obrador a la
Presidencia de México, según la actual tendencia de las
encuestas, la situación prospere: “No hay posibilidad de un
acuerdo migratorio por ahora. La única posibilidad de México es
presionar para que se cambien las leyes en los Estados Unidos,
pero no hay voluntad política en los Estados Unidos para un
acuerdo migratorio en estos momentos, no importa quien llegue a
la Presidencia. El momento ya pasó y ojalá que un nuevo
presidente tenga éxito de convencer a Estados Unidos de un
acuerdo migratorio, pero por ahora lo único que se está logrando
es cambiar las leyes a través del Congreso de Estados Unidos.
Nada más”.
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